SEMBRAR EN LA TRISTEZA

¿Vivimos para sentir o sentimos para sabernos vivos? Sea cual sea la respuesta, hay una emoción que, aunque no deseamos, forma parte de nosotros: la tristeza.

Sabemos poco de cómo podemos abrazarla. Hay quienes la evitan y hay otros tantos que se acostumbran a ella, forjando una relación de co-dependencia, en la que nadie gana. 

¿Qué hago con mis tristezas? Siembro en ellas.

¿Cómo? Permitiéndome sentirlas.

Luego, la observo. Identifico de dónde proviene y en dónde se ubica, dentro de mi cuerpo.

También intento entenderla porque, para mí, todo en esta vida cumple con una ley de causa y efecto. Todo tiene un “por qué”.

Después de todo, teniendo esa semilla sembrada, dejo que florezca. De ella puede brotar un grito, una lágrima, pero también un trazo, un movimiento, una canción, un texto, una pintura, o hasta una entrada en este blog. 

Muchas personas guardan su tristeza. En mi caso, intento compartirla porque el llanto que tenemos dentro puede ser el agua que necesitan las flores de otros.

Con cariño, 
Lewis Rimá (:

Foto de Mujer creado por wirestock – www.freepik.es