EL ARTE DE CRECER

Como Peter Pan, yo también romantizaba la idea del niño infinito que, a contracorriente se negaba a crecer.

Haciendo limpieza en mi teléfono, esta semana encontré un mensaje que me mandó un buen amigo en 2016. El mensaje decía:

«La vida te está pidiendo crecer»

Pero, ¿a qué se refería exactamente? Apenas lo entendí.

Crecer, para mí, era preocuparse por un montón de tonterías: impuestos, dinero, gastos, la quincena. Darte cuenta de que una enfermedad podía llevarte a la ruina y después, probablemente a la muerte. Pensar en todo y al mismo tiempo en nada. Tener una lista de pendientes, llena de compromisos y carente de cosas que me hicieran feliz. Preocuparte por todo. Y sí, y no.

Crecer es dejar de creer que el mundo puede estar contra ti. Crecer es hacerte responsable de tu vida y, ojo, que no sólo hago referencia a la parte económica. Conozco a muchas personas de mi edad y mayores, que carecen del crecimiento más importante que conozco: el emocional.  No depender de otros para tomar decisiones. No depender de otros para sentirte completo. No depender de otros para ser quienes somos.

También, hay que decirlo, muchas veces la vida nos quita para obligarnos a crecer. Ojalá fuéramos menos necios y más sensatos para ganarle a la vida.

Crecer es un proceso que sólo termina cuando nos vamos pero, si me preguntan hoy qué tan grande me siento, podría contestar que me basta con sentirme seguro y fuerte. Como hoy.

Un buen libro, que viene a mi mente cada vez que pasa este tema por mi cabeza, es UN MONSTRUO VIENE A VERME. ¿Ya lo leyeron o vieron la película? Muy recomendable.

Sin más por el momento, me voy a hacer una de las cosas de adulto que más disfruto: trabajar.

Nos leemos pronto,

Lewis Rimá (:

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